mientras nos besamos somos presas
las ropas nos han salido sobrando
poco a poco les exiliamos
y aún cuado no hay espacio entre nuestros labios
se nos escapan pequeños y sordos unos gemidos
primeros gemidos de hambre de pertenecer
de poseer y de ser poseido
mas allá de lo carnal
así recuerdo los primeros ruidos